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“La pastoral escolar tiene que llamear, brillar por dentro, hacerse notar desde el interior. Ahí está su centro y su fuerza”
“La pastoral escolar tiene que llamear, brillar por dentro, hacerse notar desde el interior. Ahí está su centro y su fuerza”
Para Fernando Donaire Martín, carmelita descalzo y sacerdote, la pastoral educativa tiene que ser cercana, tocar el corazón y expandir la buena noticia que se regala. La Escuela en Llamas (Khaf) es su diálogo sobre este reto pastoral.
Para Fernando Donaire ¿qué es lo principal de la pastoral educativa hoy? ¿Y cómo hacer para que se dé en nuestras escuelas católicas?
El reto es crear comunidades de acogida y vida que transparenten los valores del evangelio y puedan transmitirlos a los alumnos. Sin estrategias, ni marketing, sin alharacas ni fuegos de artificio, sino a través de comunidades reales que viven cada día su vocación docente en un entorno educativo.
En tu ensayo hablas de la importancia de lo que se cuece a fuego lento en la Pastoral: reivindicas sembrar, saber esperar, acompañar… Háblanos de tu experiencia en este sentido y de por qué es tan importante, desde tu punto de vista.
Desde mi experiencia he vivido distintos momentos en la pastoral que están expresados en los distintos capítulos del libro. Desde la titularidad, desde la dirección, desde la coordinación de equipos, desde la formación, etc. Cada lugar es distinto y tiene sus desafíos, y en todos hay que apostar por el proceso y el sentido tanto de los subrayados como de los matices como de las acciones que realicemos en pastoral. En nuestro mundo los grandes desafíos son plantarle cara a la prisa, al ruido y al individualismo.
¿Todavía hay padres/madres que eligen el colegio de sus hijos/as por la pastoral del centro?
No creo que sea un elemento determinante en la mayoría de los casos, pero aún hay familias que valoran una educación integral que tenga una visión cristiana de la vida.
¿Qué pasa cuando la única «pastoral» que reciben los alumnos/as es la del centro?
Pues que la semilla cae en tierra mullida, pero como no se riega lo suficiente acaba secándose. De todas formas, es bueno abrirse a esa posibilidad. Tampoco es demasiado bueno que se reciba una mala pastoral que aleje más que acerque a quien la recibe. Por ello la pregunta sería otra ¿Qué pastoral para qué alumnado en el momento actual?
Dinos una palabra sobre la situación actual donde en muchos colegios concertados la pastoral ya no es cosa de los religiosos/as si no de los laicos, incluida la dirección de Pastoral. ¿Cómo podemos hacer bien ese trasvase ineludible? ¿Qué riquezas aporta?
El trasvase es positivo si nace de una experiencia de comunidad, de una misión, de un convencimiento. No es tanto elegir personas y ponerlas al frente de una función como puede ser una coordinación o una jefatura de estudios. La pastoral es un servicio, un testimonio y una vocación. Hacen faltan hombres y mujeres con una mirada contemplativa que vean la realidad con los ojos bien abiertos y tengan la fuerza de transmitir la Buena Noticia.
¿Cómo nace este libro y por qué este título tan «explosivo»?
El libro nace como continuación de los años dedicados a la formación de profesores, catequistas, responsables de pastoral. Desde 2015 hasta hoy he ido acompañando a claustros y equipos en la formación pastoral y de ahí nacían presentaciones y propuestas que he estructurado y convertido en capítulos del libro.
El fuego y las llamas son símbolos carmelitanos, queridos por Teresa y Juan de la Cruz y utilizados para hablar del encuentro con Dios. Creo que la pastoral escolar tiene que llamear, brillar por dentro, hacerse notar desde el interior. Ahí está su centro y su fuerza.
¿Cuáles son los principales temas que aborda?
Pues tiro del prólogo que me ha hecho José Luis Segovia y que destaca tres elementos con los que estoy de acuerdo y creo que definen y, a la vez, resumen el libro. Él lo hace de manera poética y hermosa. Estos son:
Entender la educación como hogar y como encuentro.
La atención esencial, como acto espiritual y pedagógico.
La utopía como horizonte posible de la mano de la esperanza.
Lo resumiría con un titular para cada capítulo: Una mirada al mundo en el que educamos (1) desde el carisma carmelitano como propuesta específica (2) buscando despertar la interioridad y la experiencia frente al ruido y la acumulación de estímulos (3 y 4), abiertos a la esperanza y a la vida (5).
¿Qué le gusta y apasiona a Fernando Donaire?
Me considero una persona inquieta con lo que la sociedad y la cultura de este tiempo nos ofrecen. Soy aficionado al cine, al teatro, la danza, la literatura, la poesía y a las artes en general. Me nutren y me salvan de muchas oscuridades. Reconozco a Dios desde esa manifestación de la belleza expresada en el alma humana. Y creo que no podemos olvidar el necesario diálogo con los hombres y mujeres de nuestro tiempo a través de los espacios culturales. Estar abiertos al encuentro como clave evangélica y pastoral.
Fernando Donaire Martín es carmelita descalzo y sacerdote. Licenciado en Teología y Ciencias de la comunicación. Su dedicación pastoral ha estado ligada a la educación como profesor, director y formador durante más de veinte años, como director titular del colegio Virgen del Carmen de Córdoba, profesor del Máster de Pastoral en centros educativos de la Universidad de La Salle, profesor y coordinador del Diploma de Educación en la vida interior de la Universidad de la Mística de Ávila. Autor de varios libros entre los que se encuentran Asedios al interior del Castillo (2014), La escuela de Teresa. Una pastoral educativa de la interioridad (2018), Extravíos. Entre descartes y subterfugios (2020), Tiempos de cine (2023) y Juan de la Cruz al natural (2025).
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